INICIO NEWSLETTER CONTACTO
Calendar Icon
Clock Icon 16:57
Ícono de calendario Viernes, 03 de julio 2026 Economía

Activar/Desactivar Leer Página

Tras la rebaja de los combustibles, vuelve el debate sobre el PPI

La reducción del 5 por ciento en las naftas y el gasoil sigue poniendo en el centro la discusión sobre el mecanismo de fijación de precios.

Por Surtidores UY

La decisión del Poder Ejecutivo de reducir desde el 1° de julio un 5 por ciento los precios de las naftas y el gasoil, junto con una baja del 7,6 por ciento en el supergás, no solo generó alivio entre consumidores y sectores productivos. También reabrió una discusión que atraviesa toda la política de combustibles desde la implementación del Precio de Paridad de Importación: ¿la baja refleja completamente la evolución de los costos internacionales o todavía existe margen para un ajuste mayor?

El nuevo cuadro tarifario fijó la nafta Súper 95 en $88.67 por litro y el gasoil 50S en $58.68, luego de varios meses marcados por la volatilidad del mercado petrolero tras el conflicto en Medio Oriente. El Gobierno sostiene que durante ese período absorbió parte del incremento para amortiguar su impacto sobre la economía y que ahora acompaña la reversión de esa tendencia con una rebaja generalizada.

Arpec

 

LA OPOSICIÓN AFIRMA QUE TODAVÍA EXISTE “REZAGO”

Desde la oposición, el diputado colorado Conrado Rodríguez, consideró positiva la reducción, aunque sostuvo que el ajuste debió haber sido mayor.

Según afirmó, existe un rezago entre la evolución de los precios globales y los valores locales, ya que durante los meses en que el petróleo comenzó a descender, los surtidores no acompañaron ese movimiento con la misma rapidez.

A su entender, esa diferencia permitió al Estado generar ingresos adicionales y explica por qué la rebaja anunciada ahora no refleja totalmente la caída registrada en el mercado internacional.

Rodríguez también observó que el Gobierno terminó retomando ajustes prácticamente mensuales, una dinámica que, según interpretó, se aproxima al esquema impulsado durante la administración anterior con el Precio de Paridad de Importación como referencia para la actualización periódica de los combustibles.

Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el PPI constituye un indicador de referencia y no una fórmula automática de fijación de precios. La decisión final continúa contemplando otros elementos, entre ellos la estabilidad del mercado interno, la situación financiera de ANCAP y la evolución del contexto mundial.

ISA

 

EL GOBIERNO DEFIENDE SU ESTRATEGIA

Por otra parte, el diputado del Frente Amplio Federico Preve, sostuvo que Uruguay fue el país de la región que menos trasladó a los consumidores el incremento del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente y que la rebaja anunciada ahora confirma esa estrategia.

El legislador cuestionó las críticas de la oposición y remarcó que la reducción beneficiará a todos los sectores de la economía, desde el transporte y el agro hasta los hogares que utilizan supergás durante el invierno.

A su juicio, el análisis no debería centrarse únicamente en el ajuste mensual, sino en el comportamiento acumulado de los precios durante todo el período de volatilidad.

La posición oficial también encuentra respaldo en la metodología aplicada por el Poder Ejecutivo, que desde abril viene utilizando la facultad prevista en la normativa para amortiguar el impacto de las variaciones cuando las condiciones del mercado así lo justifican.

 

LA FRONTERA MUESTRA EL EFECTO MÁS CONCRETO

Más allá del debate político, la rebaja comenzó a reflejarse en uno de los mercados más sensibles para las Estaciones de Servicio: la frontera con Argentina.

Desde Surtidores se observó que la disminución del precio de los combustibles coincidió con el incremento del descuento del IMESI para quienes cargan con tarjeta, que pasó del 20 al 22 por ciento y se aplica tanto en Paysandú-Colón como en Salto-Concordia.

Esa combinación modifica sensiblemente la ecuación económica para quienes cruzan la frontera únicamente para abastecerse.

Si bien la diferencia de precio continúa existiendo, al incorporar el beneficio fiscal la brecha se reduce considerablemente. En el caso de Paysandú, incluso sumando el precio del combustible del lado argentino convertido al tipo de cambio vigente, el ahorro prácticamente desaparece cuando se consideran el peaje del puente General Artigas y el combustible consumido durante el viaje.

La situación cambia para quienes pagan en efectivo y no acceden al descuento del IMESI. En ese caso, la diferencia continúa siendo suficientemente amplia como para mantener el incentivo económico de cargar combustible más allá de la frontera.

 

EL DESAFÍO VA MÁS ALLÁ DEL TIPO DE CAMBIO

Otro elemento que explica la evolución reciente del comercio limítrofe es que la ventaja cambiaria dejó de traducirse automáticamente en menores precios del otro lado del río.

Mientras el tipo de cambio todavía favorece ampliamente al peso uruguayo frente al argentino, la inflación acumulada en el vecino país redujo significativamente la diferencia de precios de numerosos productos.

Ese fenómeno también comienza a observarse en los combustibles, donde las políticas tributarias implementadas por Uruguay ganan peso relativo frente a la evolución del mercado cambiario.

Icono de comentario

DEJANOS TU COMENTARIO!