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Ícono de calendario Lunes, 05 de enero 2026 Marketing & Ventas

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Vacaciones en ruta: ¿por qué el cambio de ritmo del cliente redefine la oportunidad comercial de las estaciones?

Cuando el turista baja la velocidad, la experiencia pasa a valer más que el litro.

Por Surtidores UY

Cada verano, Uruguay se transforma en un gran corredor turístico. Las rutas que conducen a Punta del Este, Piriápolis, La Paloma, La Pedrera, Cabo Polonio, Punta del Diablo, Valizas, Aguas Dulces y José Ignacio, se llenan de vehículos cargados de expectativas, reposeras y ganas de descanso. A ese movimiento interno se suma la llegada sostenida de turistas argentinos, brasileños, paraguayos y europeos que eligen al país como destino por sus playas, su tranquilidad y su calidad de servicios.

Es por ello que en temporada de vacaciones, el movimiento en las rutas se intensifica y las Estaciones de Servicio suelen medir el éxito en función de una sola variable: el volumen despachado. Sin embargo, el verdadero diferencial de este período no está solo en la cantidad de vehículos que ingresan, sino en el cambio emocional del consumidor.

Así lo expresó a Surtidores, Laura Crespi, estratega en marketing especializada en comportamiento del consumidor, quien sostuvo que durante las vacaciones el cliente abandona el “modo rutina” y entra en un estado de mayor apertura sensorial. “Cuando el cliente cruza la frontera de la rutina y entra en modo vacaciones, la estación deja de ser un trámite inevitable y pasa a convertirse en un nodo clave de la experiencia de viaje”, relató.

En ese marco, la especialista interpeló directamente a los operadores: “Mi pregunta para quienes buscan excelencia es clara: ¿la estación está diseñada solo para despachar combustible o para capturar este nuevo estado de conciencia del consumidor?”

 

DEL PILOTO AUTOMÁTICO A LA PERCEPCIÓN EXPANDIDA

Durante el resto del año, el usuario opera bajo lo que se conoce como el “sesgo de urgencia”. Cargar combustible es una tarea rápida, mecánica y casi invisible. En vacaciones, ese piloto automático se apaga. El tiempo pierde presión, pero la exigencia por la calidad del entorno aumenta.

El cliente observa con mayor atención la limpieza del lugar, la calidad del café, el trato humano, el aire del espacio y la coherencia visual de la tienda. “En vacaciones el cliente no está distraído: está más receptivo que nunca. El desafío estratégico no es simplemente captar su atención con cartelería, sino merecer su tiempo a través de la armonía”, remarcó Crespi.

Según la experta, cuando una estación se percibe como caótica, el cliente huye emocionalmente, aunque complete la carga. En cambio, si el espacio funciona como un “oasis de orden y hospitalidad”, el ticket promedio crece de manera orgánica porque el usuario se permite la pausa.

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MENOS OPCIONES, MEJORES DECISIONES

Otro punto importante es la fatiga de decisión. Luego de un año laboral intenso, el cerebro del consumidor en modo descanso busca soluciones simples y experiencias fluidas, no un exceso de opciones.

En ese sentido, Crespi relató que la sobrecarga de promociones en temporada alta suele generar el efecto contrario al deseado. “Un combo bien diseñado para la familia en ruta elimina el estrés de elegir y acelera la conversión en la caja”, explica.

Y sintetiza el concepto con una definición clara: “En temporada no gana el operador que ofrece un catálogo infinito, sino el que diseña la ruta de compra más fluida. No vendemos productos; vendemos atajos hacia el placer del viaje”.

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EL ERROR DE PRIORIZAR SOLO EL VOLUMEN

Uno de los errores más frecuentes, según Crespi, es priorizar el despacho masivo en pista y sacrificar la experiencia en la tienda de conveniencia, donde se concentran los mayores márgenes y la verdadera posibilidad de fidelización.

Tratar al turista que busca una pausa agradable con la misma prisa que a un ejecutivo un lunes por la mañana es un error de diagnóstico comercial”, señaló. El cliente vacacional busca validación emocional: quiere sentir que sus vacaciones empiezan cuando baja del auto.

Cuando una estación logra conectar con ese deseo, a través de detalles lúdicos, empatía del personal o un servicio excepcional, deja de competir por precio y comienza a competir por valor percibido.

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CLAVES ESTRATÉGICAS PARA ESTA TEMPORADA

De cara al verano, Crespi propone un roadmap claro para los operadores:

Auditoría sensorial: analizar qué ve, qué escucha y qué percibe el cliente al llegar. Reducir el ruido visual y priorizar la claridad.

Empatía operativa: entrenar al equipo para detectar el ritmo del usuario. La amabilidad en vacaciones tiene un retorno difícil de medir, pero muy real.

Mensajes magnéticos: usar la comunicación para invitar a la pausa y al bienestar, no solo para anunciar descuentos.

MUCHO MÁS QUE COMBUSTIBLE

En este sentido, las Estaciones de Servicio tienen hoy la oportunidad de liderar una transformación profunda del retail de conveniencia. Aquellas que logren decodificar este cambio de ritmo emocional no solo mejorarán sus balances, sino que se consolidarán como referentes de un mercado que ya no vende solo energía.

“En este verano no hay que limitarse a llenar tanques. Llenemos las expectativas de quienes han esperado todo el año para este momento. Porque en el negocio de la movilidad, el activo más escaso y valioso es la sonrisa de un cliente que se siente, finalmente, de vacaciones”, concluyó Crespi.

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