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En el fin de semana del Patrimonio, la petrolera estatal abrió al público uno de sus complejos industriales más vinculados con la historia productiva del país.
Durante el sábado 3 y domingo 4 de octubre, el Polo Industrial de ANCAP en Capurro recibió visitantes en el marco del Día del Patrimonio. La propuesta permitió conocer documentos, fotografías, herramientas, uniformes e instrumentos que forman parte de los 95 años de la empresa estatal, además de algunas de las construcciones más representativas del complejo.
Las visitas guiadas se realizaron entre las 9:00 y las 16:00 horas, con salidas cada 30 minutos desde General Doroteo Enciso y Bernavé Cavia.
UNA DESTILERÍA ANTERIOR A ANCAP
Uno de los principales puntos de la visita fue la antigua Destilería La Oriental, vinculada al empresario francés Jules Meillet.
La instalación tuvo cumplió un rol destacado en la industria alcoholera uruguaya antes de la creación de ANCAP. Con su incorporación a la órbita del ente, Capurro pasó a ocupar un lugar relevante dentro de la producción de alcoholes.
En 1937 comenzó allí una producción superior a los dos millones de litros de alcohol etílico por zafra. Durante las décadas siguientes, el complejo también estuvo asociado a la elaboración y acondicionamiento de bebidas y alcoholes, incluyendo whisky y grappa.
La actividad alcanzó una dimensión considerable. Entre 1960 y 1970, las ventas de las marcas de whisky Añejo y Mac Pay pasaron de unos 3.000 litros a aproximadamente 332.000 litros entre ambas, según los antecedentes históricos compartidos desde ANCAP a Surtidores.
CUANDO EL FERROCARRIL ENTRABA A LA INDUSTRIA
La historia del complejo también permite reconstruir una época en la que el ferrocarril era una pieza fundamental de la actividad industrial.
Según ANCAP, los trenes ingresaban al predio de Capurro con cargas de granos destinadas a la destilería. La conexión ferroviaria permitía que la materia prima llegara directamente a las instalaciones donde era procesada.
CIENCIA Y PRODUCCIÓN
Otro de los edificios incluidos en la propuesta fue el antiguo Instituto de Química Industrial, fundado en 1912.
La institución es muy importante, debido a que en la misma se adquirieron investigaciones científicas y la formación técnica en el desarrollo de la industria nacional. Posteriormente, el edificio pasó a cumplir funciones dentro de ANCAP como espacio de Laboratorio y Análisis.
En el marco de los 95 años de la empresa, allí se presentó además una exposición integrada por objetos, documentos, fotografías, uniformes, herramientas e instrumentos vinculados con la trayectoria del ente.
ARQUITECTURA CON NOMBRE PROPIO
El conjunto edilicio reúne construcciones correspondientes a diferentes momentos de la arquitectura industrial uruguaya.
Entre ellas se encuentran obras proyectadas por Rafael Lorente Escudero, quien hacia 1934 diseñó instalaciones relacionadas con la Gerencia de Alcoholes y depósitos de reserva y añejamiento.
Décadas después, Eladio Dieste diseñó un edificio destinado a depósitos de la Planta de Alcoholes. La construcción, realizada hacia 1970, incorporó soluciones características de la arquitectura desarrollada por el ingeniero uruguayo.
La presencia de ambos referentes dentro de un mismo predio permite observar cómo las necesidades de una industria en expansión fueron dando lugar a distintas soluciones arquitectónicas a lo largo del siglo XX.
UN COMPLEJO QUE SIGUE EN ACTIVIDAD
Capurro tampoco quedó detenido en el tiempo. Mientras algunas de sus instalaciones permiten reconstruir las distintas etapas de la actividad, el complejo mantiene actualmente funciones dentro del Grupo ANCAP.
En el predio funcionan instalaciones vinculadas a ALUR, entre ellas actividades relacionadas con la producción de biocombustibles. De esta manera, el mismo espacio que durante décadas estuvo asociado a la industria alcoholera forma parte hoy de una cadena productiva diferente.
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