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Especialistas sostienen que la circulación constante de vehículos y peatones dentro de la playa representa una de las principales exposiciones al riesgo operativo.
Cuando se habla de seguridad en Estaciones de Servicio, la primera imagen que aparece es la del incendio. Sin embargo, en la práctica cotidiana, el riesgo más frecuente no proviene del combustible sino del tránsito interno, vehículos que ingresan y egresan, peatones que cruzan la playa y trabajadores que operan en un espacio compartido.
Yanina Pereira, ingeniera tecnológica prevencionista de TP Uruguay, expresó a Surtidores que el riesgo de atropellamiento es uno de los más presentes en la operativa diaria. “Trabajar con público externo, con conductores que no conocen la dinámica interna de la estación es un riesgo permanente y muchas veces subestimado”, explicó.
MOVIMIENTO CONSTANTE EN UN ESPACIO COMPARTIDO
A diferencia de otros entornos industriales, la estación combina circulación vehicular, clientes que descienden de los autos, acompañantes que se dirigen a la Tienda y personal que cumple tareas en playa. Esa interacción continua genera múltiples puntos de conflicto.
“Muchas veces se pone el foco casi exclusivamente en el riesgo de incendio, pero el atropellamiento es un elemento real y cotidiano”, señaló Pereira.
Desde el punto de vista preventivo, la especialista indicó que el pistero debería permanecer sobre la isla hasta que el vehículo se detenga completamente. “El auto tendría que ingresar, frenar y apagar el motor antes de que el trabajador se acerque. No debería haber desplazamientos innecesarios en la pista mientras el vehículo está en movimiento”, afirmó.
DISEÑO Y CIRCULACIÓN COMO DECISIÓN EMPRESARIAL
Uno de los desafíos estructurales más frecuentes es la falta de un sentido de circulación claramente definido. Muchas estaciones operan con el mismo acceso para ingreso y salida, lo que incrementa las maniobras cruzadas y la exposición del personal.
Para Pereira, el ordenamiento del tránsito interno no es solo una cuestión operativa, sino estratégica. “Cuando la estación crece, suma minimercado o amplía servicios, aumenta el flujo de personas y vehículos. Si no se revisa la circulación, el riesgo también crece”, explicó.
La renovación de estaciones bajo nuevos formatos comerciales está obligando a incorporar la mirada preventiva desde el diseño: señalización horizontal, iluminación y delimitación de zonas peatonales pasan a formar parte de la gestión integral de seguridad.
CULTURA PREVENTIVA Y RESPONSABILIDAD
En los últimos años se observa una mejora en la cartelería y en la visibilidad de los protocolos de actuación ante emergencias. El uso de ropa reflectiva y la mayor conciencia del personal son avances concretos.
Sin embargo, Pereira remarcó que el desafío está en no naturalizar el movimiento constante como parte inevitable del negocio. “El riesgo no desaparece porque nunca haya pasado nada. La prevención implica anticiparse”, sostuvo.
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