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Empresarios del litoral señalan que el escenario sigue siendo frágil y piden decisiones estructurales para sostener la actividad.
Aunque la reciente recomposición de los márgenes llevó algo de alivio a las estaciones de servicio ubicadas en la frontera, el sector asegura que la recuperación está lejos de compensar el impacto sufrido durante el prolongado período de asimetría con Argentina.
El propietario de Estaciones de Servicio ANCAP en Fray Bentos, en el departamento de Río Negro, Mario Rostan, en dialogo con Surtidores aseguró, que la reciente mejora en los márgenes de rentabilidad alivió la crítica situación que atravesaron los operadores de frontera, aunque advirtió que el sector aún no logra recomponerse tras un prolongado período de pérdidas.
Según explicó, el ajuste fue necesario, pero está lejos de compensar el impacto acumulado, generando una fuerte fuga de demanda. “La situación mejoró y nos da un respiro, pero no recupera lo que perdimos durante dos años y medio. Llegamos a tener una relación de seis a uno: con lo que costaba un litro en Uruguay se podían comprar seis en Argentina”, señaló.
Rostan subrayó que la normalización cambiaria en el país vecino ayudó a equilibrar parcialmente el escenario, aunque remarcó que no fue resultado de una política local específica. En ese sentido, mencionó que algunos movimientos impositivos también contribuyeron a moderar la desventaja competitiva.
Desigualdades dentro del propio territorio
El empresario advirtió además sobre distorsiones internas en el régimen de beneficios para zonas de frontera, que dejan en desventaja a estaciones ubicadas a pocos kilómetros del área alcanzada por las medidas.
“Hay colegas que, por estar a más de 20 kilómetros, no acceden a los mismos beneficios. Eso genera una competencia desigual dentro del propio país y es una situación incómoda incluso para quienes hoy estamos un poco mejor”, sostuvo.
Rostan afirmó que el planteo del sector no apunta a resolver casos individuales, sino a encontrar soluciones estructurales que contemplen a todos los operadores afectados por la dinámica fronteriza.
Críticas al peso del Estado y al costo país
En un análisis más amplio, el estacionero cuestionó la carga de costos que enfrentan las empresas en Uruguay y reclamó reformas que permitan mejorar la situación. “El problema de fondo es el peso del Estado y los costos que terminan pagando las empresas y, en definitiva, los usuarios. Eso hace que todo sea más caro que en otros países y afecta directamente la actividad”, expresó.
También cuestionó la falta de continuidad en proyectos de reforma estructural y sostuvo que distintos gobiernos anunciaron cambios que luego no se concretaron en la práctica.
Rentabilidad aún frágil
Aunque reconoció una mejoría reciente en los resultados operativos, Rostan insistió en que el sector continúa en una situación delicada y necesita reglas estables que permitan recomponer la sostenibilidad económica.
“Todavía estamos lejos de una recuperación real. Lo que buscamos es una solución duradera para todas las estaciones, no solo para algunas”, declaró.
En ese marco, Rostan advirtió que la estructura de precios de los combustibles en Uruguay continúa fuertemente condicionada por decisiones de política pública, como las pérdidas de ANCAP en el negocio del cemento y el subsidio al boleto que encarece el gasoil, insumo central para la producción agropecuaria y el transporte.
Él mismo relató que, de eliminarse ese componente, el costo podría reducirse en torno al 10 por ciento, con impacto directo en la competitividad y en los precios al consumidor.
Asimismo, concluyó que la reducción del IMESI en las naftas de frontera resulta determinante para sostener las ventas y la viabilidad de varias estaciones, en un contexto donde la brecha con Argentina se mantiene cercana al 40 por ciento pese a los ajustes recientes del beneficio dispuestos desde febrero de 2026 tras reclamos del sector.
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