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Tras un primer semestre favorable y un segundo marcado por dificultades operativas, la empresa cerrará el año con una agenda energética que empieza a tomar forma.
El desempeño de ANCAP durante 2025 dejó atrás uno de los períodos más exigentes de los últimos años. Tal como pudo constatar Surtidores lo largo del año, el primer semestre fue importante para recomponer la situación económica de la empresa, impulsado por un funcionamiento sólido de la refinería de La Teja y por un contexto internacional de márgenes de refinación elevados.
Ese escenario permitió compensar parcialmente un segundo semestre complejo, atravesado por la detención de la planta durante agosto y setiembre debido a un desperfecto en la boya petrolera, que obligó a importar combustibles derivados a valores superiores a los reconocidos en las tarifas locales.
En ese marco, la presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, declaró a medios locales que la empresa proyecta cerrar el año con números positivos, lo que abre la posibilidad de comenzar en 2026 un proceso de cancelación parcial de la deuda heredada de la administración anterior, un dato no menor en términos de sostenibilidad financiera.
INVERSIONES: DEL REZAGO A LA EJECUCIÓN EFECTIVA
Por otro lado, uno de los puntos que destacó San Román es el cambio de tendencia en materia de inversiones. Durante años, la baja ejecución presupuestal, en promedio cercana al 40 por ciento, derivó en deterioro de activos, incidentes operativos y altos costos de reparación y remediación ambiental.
En paralelo, el área de exploración y producción aportó ingresos relevantes a través de la venta de datos sísmicos y contratos vinculados a E&P, con un ingreso estimado en torno a los 10 millones de dólares. Las siete áreas offshore adjudicadas continúan avanzando en sus programas de exploración, todas dentro del primer subperíodo contractual, consolidando la presencia de Uruguay en el mapa energético regional.
TRANSICIÓN ENERGÉTICA: DE LA ESTRATEGIA A LOS PROYECTOS
Por otro lado, ANCAP avanzó en la transformación de su refinería en una biorrefinería, con resultados alentadores en los estudios de prefactibilidad técnica, económica y comercial para la producción de biocombustibles sustentables.
El foco está puesto en una nueva unidad HEFA en La Teja, destinada a producir combustibles a partir de materias primas biológicas, mientras se trabaja en el diseño del modelo de negocios, la ingeniería básica y la búsqueda de socios estratégicos.
En paralelo, el Centro de Investigación y Desarrollo en Biocombustibles de Segunda Generación, instalado en el LATU, culminó estudios orientados a la producción de etanol a partir de biomasa forestal, reforzando la apuesta por materias primas de última generación.
El hidrógeno también volvió a escena. Durante 2025 se retomó el proyecto de hidrógeno vehicular, con trabajos de prefactibilidad para una planta de producción, almacenamiento y dispensado que abastecería inicialmente a camiones de la flota de ANCAP, sentando las bases para futuras escalas.
MERCADO DE COMBUSTIBLES: SEÑALES PARA 2026
De cara a 2026, las proyecciones de consultoras internacionales anticipan un escenario de precios de crudo levemente a la baja y márgenes de refinación más ajustados. En ese contexto, se estima que el mercado local seguiría la dinámica internacional, mientras que la demanda de combustibles mantendría una tendencia de crecimiento moderado.
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