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Cómo cuidar el margen de las Estaciones de Servicio cuando caen las ventas

Con una fuerte retracción de la demanda, los operadores uruguayos enfrentan el desafío de mejorar sus resultados. La planificación fiscal, la delegación de tareas y el control de costos aparecen entre las prioridades.

Por Surtidores UY

La rentabilidad del sector ya no depende exclusivamente de los litros despachados. En un negocio donde los volúmenes tienen un peso determinante, la evolución de las cargas salariales, los aranceles de los medios de pago, las obligaciones fiscales y las nuevas regulaciones agregan presión sobre la gestión diaria de los operadores.

Según datos de UNVENU citados por Estudio Carvi, firma de asesoramiento contable, fiscal y consultoría empresarial especializada en el rubro, a mayo la venta de naftas acumulaba una caída del 4 por ciento a nivel nacional, con descensos de hasta 12 por ciento en barrios costeros de Montevideo. Esta retracción obliga a prestar mayor atención a cada componente de la estructura de gastos, en momentos en que buena parte de las erogaciones continúan expresándose en pesos.

 

Entre los factores que más inciden en la administración de las estaciones figuran la baja de la demanda, los costos laborales y las comisiones de las tarjetas. A esto se agregan las tareas vinculadas con liquidaciones, vencimientos, trámites y gestiones ante organismos públicos.

La revisión mensual de las tarifas de los combustibles y las variaciones en los beneficios fiscales también demandan un seguimiento permanente. En ese contexto, el empresario corre el riesgo de dedicar buena parte de su jornada a resolver trámites burocráticos, restándole tiempo a la conducción comercial y operativa de su negocio.

Nelson Viola, socio fundador de Estudio Carvi, asesora al sector desde los años setenta y fue testigo de cómo el rubro transformó su naturaleza. El negocio pasó de depender exclusivamente del surtidor a convertirse en un comercio integral donde la tienda, los servicios y los medios de pago electrónicos definen el resultado.

Al mismo tiempo, la actividad dejó atrás las dinámicas informales para asumir las exigencias de la facturación electrónica, las normas de URSEA y una fiscalización laboral y tributaria permanente. Hoy, tras sucesivos cambios de sellos y operadores, el nuevo reto es la electromovilidad.

Frente a este panorama, señaló a Surtidores que uno de los primeros aspectos a revisar es la distribución de las tareas dentro de cada establecimiento. La delegación de procesos internos, como la liquidación de haberes, las cargas sociales, las altas y bajas de personal y las gestiones oficiales, permite que el titular recupere tiempo para concentrarse en la operación diaria.

Otro punto es la planificación fiscal y financiera. Revisar las liquidaciones de impuestos, evaluar las inversiones y analizar las posibilidades que ofrecen instrumentos de promoción como COMAP antes de comprometer recursos, son aspectos que inciden de forma directa en las decisiones empresariales.

ISA

 

También consideró necesario medir por separado el desempeño de cada área del negocio. La pista de carga, la tienda, los servicios adicionales y la eventual incorporación de puestos de recarga eléctrica requieren un seguimiento individual que permita identificar qué actividades contribuyen efectivamente al resultado económico.

Para Marcelo Rodríguez, director ejecutivo de la firma, la anticipación es determinante para enfrentar este momento. “Anticiparse no es alarmarse: es tener tiempo para decidir”, sostuvo.

En la misma línea, Jorge Caprile, socio y director ejecutivo con más de 45 años de ejercicio profesional, señaló que las empresas que mejor atravesaron las transiciones fueron aquellas que ordenaron su administración y ajustaron sus egresos antes de que las exigencias impactarán de lleno en la operativa diaria.

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