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Los estacioneros respaldan la transición energética, pero cuestionan los incentivos a los autos eléctricos: “Ya tienen un beneficio propio”

Mientras el gobierno analiza posibles cambios al régimen de exoneraciones, referentes del sector sostienen que el menor costo operativo de los vehículos eléctricos representa por sí solo una ventaja para los usuarios y llaman a avanzar hacia una transformación gradual del negocio.

Por Surtidores UY

La discusión sobre los incentivos a los autos eléctricos dejó de ser exclusiva del gobierno. Mientras los ministerios de Industria y Economía buscan una posición común respecto al futuro de las exoneraciones, referentes de las principales empresas vinculadas a las Estaciones de Servicio entienden que la movilidad eléctrica llegó para quedarse, pero consideran que el mercado alcanzó un grado de madurez que habilita a revisar los estímulos vigentes.

Lejos de rechazar la transición energética, el sector se prepara para convivir con ella. Incluso, sus principales ejecutivos visualizan un futuro en el que las estaciones dejarán de depender exclusivamente de los combustibles líquidos para convertirse en centros de abastecimiento de distintas fuentes de energía.

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EL DEBATE SOBRE LOS INCENTIVOS

La semana pasada la ministra de Industria, Fernanda Cardona, reconoció que junto al Ministerio de Economía se encuentran evaluando eventuales cambios al esquema de beneficios para los vehículos eléctricos. Si bien planteó que existen visiones diferentes dentro del gobierno, sostuvo que cualquier modificación deberá contemplar a aquellos consumidores que realizan un esfuerzo económico para acceder a esta tecnología.

En paralelo, durante un encuentro organizado por la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay, ejecutivos del sector coincidieron en que los incentivos fueron fundamentales para impulsar el mercado, pero entienden que el escenario actual es diferente.

Laura Pérez, CEO de DISA Uruguay, señaló que el año pasado marcó un punto de inflexión para el mercado automotor local, con una disminución en las ventas de vehículos de combustión y un incremento de los eléctricos, tendencia que continúa profundizándose este año.

La ejecutiva consideró que hace cinco o seis años existían más interrogantes que certezas en torno a esta tecnología, pero afirmó que hoy se trata de una realidad consolidada.

El viaje que haga una persona va a ser siempre más barato con un eléctrico que con un vehículo a combustible. Ese es el incentivo real”, sostuvo.

Por su parte, el CEO de AXION Uruguay, Patricio Jiménez, compartió esa visión y fue aún más explícito. “Entendemos que no se necesita un subsidio a la par del incentivo que ya tiene para el consumidor final”, expresó.

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EL DESAFÍO DE LA INFRAESTRUCTURA

Más allá de la discusión tributaria, Pérez manifestó preocupación por la velocidad que está mostrando el crecimiento del parque automotor eléctrico y advirtió que la expansión de la infraestructura de carga no ha acompañado esa evolución.

Según explicó, incluso con el interés de las estaciones por participar en ese desarrollo, existen dificultades relacionadas con la disponibilidad de potencia y con la instalación de cargadores rápidos, especialmente en las zonas donde la penetración de este tipo de vehículos es más elevada.

A su entender, se trata de uno de los principales retos que deberá afrontar el país durante los próximos años.

 

LAS ESTACIONES APUESTAN A UN NUEVO MODELO

La referente de DISA recordó que más de 2.000 personas trabajan en la red asociada a la empresa y destacó que las estaciones cuentan con una infraestructura estratégica que deberá adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

Estamos vendiendo combustible y tiendas; venderemos energía eléctrica y venderemos lo que sea necesario”, afirmó.

En la misma línea, Alejandro Arduino, gerente de Soporte Comercial de DUCSA, remarcó que la red ANCAP comprende 286 estaciones distribuidas en todo el país y representa el sustento de más de 4.000 familias.

El ejecutivo consideró que Uruguay posee condiciones favorables para avanzar en la electrificación del transporte gracias a su tamaño, la cobertura territorial y una matriz energética mayoritariamente renovable.

Si la necesidad pasa por tener una red de cargadores a lo largo y ancho del país, somos nosotros quienes podemos brindar esa posibilidad”, aseguró.

Arduino también señaló que las estaciones deberán prepararse para una realidad en la que los ingresos estarán cada vez más vinculados a otros servicios y energéticos.

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UNA TRANSICIÓN GRADUAL

Por su parte, Jiménez recordó que la compañía cuenta con 102 estaciones distribuidas en la mayor parte del territorio y genera más de 1.500 puestos laborales. Asimismo, estimó que el conjunto del sector involucra a más de 8.000 familias.

El ejecutivo remarcó que la electrificación del transporte es una tendencia global e irreversible, aunque sostuvo que el proceso debe desarrollarse de manera coordinada entre el sector público y privado.

En su visión, las estaciones dejarán de ser exclusivamente puntos de expendio de combustibles fósiles para convertirse en centros capaces de abastecer distintas formas de energía.

Probablemente vamos a terminar siendo puntos de energía: fósil, eléctrica, hidrógeno y lo que esté disponible”, afirmó.

Mientras el gobierno define si corresponde modificar el régimen de beneficios, los empresarios del sector parecen tener algo claro: la transición energética ya comenzó y las Estaciones de Servicio buscan asegurar que esa transformación se produzca sin poner en riesgo la infraestructura, las inversiones y miles de puestos de trabajo vinculados a la actividad.

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