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Con el aumento de combustibles confirmado para mayo, el sector expendedor entra en una fase decisiva. Mientras el gobierno define el porcentaje final, las estaciones ajustan compras, proyectan demanda y afinan su operación para atravesar el cambio de precios.
En estas horas, una decisión puede hacer la diferencia: ¿cuánto combustible cargar antes del ajuste? Con la suba confirmada, las Estaciones de Servicio ya operan en modo anticipación, en una ventana donde el manejo del stock, la respuesta a la demanda y la administración de la caja pasan a un primer plano.
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, confirmó que habrá un incremento, aunque evitó precisar su magnitud. “Basta con mirar lo que está pasando en el mundo para saber que aumentó va a haber”, expresó.
“Como ustedes sabrán el precio del petróleo subió de USD 70 a por encima USD 100, para un país importador no es un efecto inocuo“, sostuvo en rueda de prensa este martes. La definición se tomará en conjunto con el Ministerio de Industria, combinando criterios técnicos y políticos, en un marco internacional con fuertes subas en las referencias del petróleo.
Es importante señalar que el informe más reciente de la URSEA, basado en el Precio de Paridad de Importación, ya marcó incrementos en todos los productos: cerca de 6 por ciento en naftas, más de 10 por ciento en gasoil y alrededor de 4 por ciento en supergás. Estas referencias funcionan como guía, aunque el Poder Ejecutivo podría moderar el traslado a surtidor.
Desde la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay transmitieron cautela frente al ajuste y señalaron a Surtidores que esperan que el incremento sea el menor posible, ante su impacto directo en la actividad del sector.
EL MOVIMIENTO EN LAS VENTAS CAMBIA EN HORAS
En la previa a cada ajuste, el comportamiento de la demanda se altera. Es habitual que se registre un aumento puntual en las ventas, impulsado por consumidores que buscan anticiparse a la suba. Ese movimiento, concentrado en poco tiempo, genera picos que obligan a las estaciones a responder con rapidez.
Luego del cambio de precio, sin embargo, suele aparecer una desaceleración. Este vaivén no es menor, ya que afecta la previsión de ingresos y la rotación del producto, especialmente en estaciones con alto volumen diario.
STOCK Y CAJA DONDE SE DEFINE EL RESULTADO
El punto más sensible en estas horas pasa por la gestión del stock. Definir cuánto combustible comprar antes del ajuste puede tener impacto directo en la caja de los próximos días.
Anticipar compras permite vender a un precio mayor con un costo previo, generando una mejora puntual en el margen. En volúmenes grandes, incluso diferencias de algunos pesos por litro pueden traducirse en resultados relevantes.
MÁRGENES BAJO PRESIÓN
Más allá del movimiento puntual, cada ajuste vuelve a poner el foco en la rentabilidad. Con precios definidos a nivel central y costos operativos en alza, las estaciones siguen de cerca cómo cada variación impacta en su estructura.
En particular, el mayor incremento proyectado en el gasoil introduce un factor adicional por su peso en clientes de alto consumo, lo que puede incidir en la dinámica de ventas en determinados puntos de la red.
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