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El presidente del organismo regulador, destacó la cobertura territorial de la red de expendio de combustibles en Uruguay y sostuvo el avance de nuevas tecnologías.
En medio del proceso de transformación que atraviesa el sector energético, las Estaciones de Servicio comienzan a posicionarse como uno de los nodos para la convivencia entre los combustibles tradicionales y las nuevas formas de movilidad. Desde la regulación, el desafío consiste en adaptar normas históricamente pensadas para los hidrocarburos a un escenario cada vez más diverso.
En diálogo con Surtidores, el presidente de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua, Andrés Cardoso, analizó el presente y las perspectivas del sector. El mismo subrayó que Uruguay cuenta con una red con amplia presencia a nivel nacional, un factor que considera estratégico para el funcionamiento del sistema energético y el abastecimiento del país.
Según explicó, durante 2025 el sector mostró un desempeño estable en términos de logística, calidad de combustibles y funcionamiento general del sistema de distribución. En ese contexto, remarcó: “Uruguay volvió a demostrar que cuenta con una cadena logística robusta, con estándares de calidad controlados y una red de estaciones que asegura cobertura territorial prácticamente total”.
El ejecutivo subrayó además que estos establecimientos cumplen un rol que trasciende el abastecimiento de combustibles, especialmente en localidades del interior del país, donde funcionan como puntos de referencia económica y social.
EL DESAFÍO REGULATORIO DE LAS NUEVAS ENERGÍAS
En paralelo con esa función histórica, el regulador observa que las estaciones comienzan a transformarse gradualmente en plataformas capaces de incorporar nuevas tecnologías vinculadas a la movilidad.
Cardoso explicó que ya no deben ser vistas exclusivamente como puntos de expendio de nafta o gasoil, sino como espacios donde progresivamente pueden integrarse otros servicios energéticos. “Estamos ante un momento de transición que no es teórico, sino concreto”, afirmó.
En ese escenario, el avance de la movilidad eléctrica aparece como uno de los factores que obligarán a revisar los marcos regulatorios vigentes. La eventual incorporación de puntos de carga eléctrica dentro de estaciones plantea nuevos desafíos vinculados a la seguridad operativa, la interoperabilidad de los sistemas, la estandarización técnica y la protección del consumidor.
Para el titular de URSEA, el proceso debe desarrollarse de forma ordenada, garantizando que la incorporación de nuevas tecnologías conviva adecuadamente con el sector tradicional de combustibles.
TRANSICIÓN ENERGÉTICA SIN “ZONAS GRISES”
Desde la perspectiva regulatoria, Cardoso sostuvo que uno de los principales desafíos será evitar vacíos normativos a medida que se incorporen nuevas soluciones tecnológicas al sistema energético. “La transición energética no puede generar zonas grises regulatorias. Allí donde surja una nueva tecnología debe existir una respuesta normativa proporcional, técnica y razonable”, remarcó.
En ese marco, el presidente del organismo regulador consideró que el proceso de transformación del sector debe desarrollarse con el cuidado necesario para preservar la estabilidad económica y social del sistema, teniendo en cuenta el peso que la red de Estaciones de Servicio continúa teniendo dentro de la infraestructura energética del país.
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