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Con asistencia técnica especializada, la estatal avanza en la reparación del sistema de amarre, al tiempo que consolida medidas de prevención y respuesta ante eventuales incidentes ambientales.
Tras más de cinco meses de paralización y pérdidas económicas significativas, ANCAP se prepara para encarar una de las reparaciones submarinas más complejas. Un equipo de especialistas chilenos ya se encuentra en Uruguay a la espera de una ventana de buen tiempo que permita intervenir el dispositivo PLEM de la boya petrolera del Terminal del Este, una falla que interrumpió el suministro de crudo a la refinería de La Teja y obligó a importar combustibles refinados para garantizar el abastecimiento interno.
EL ORIGEN DEL INCIDENTE Y UNA INFRAESTRUCTURA FUERA DE SERVICIO
El problema se remonta al 3 de agosto de 2025, cuando durante una maniobra de descarga desde un buque petrolero se detectó una fuga en el sistema submarino de la boya. El derrame inicial fue estimado por ANCAP entre 10 y 40 litros, aunque posteriormente aparecieron restos de hidrocarburos en playas de Maldonado, lo que motivó tareas de limpieza por parte de la Intendencia.
La falla obligó a suspender de inmediato las operaciones de la boya petrolera, una estructura de acero de 10 metros de diámetro ubicada a 3.6 kilómetros de la costa, utilizada para unas 18 descargas anuales de hasta un millón de barriles cada una.
EL CORAZÓN DEL PROBLEMA: UNA ROTURA A 20 METROS DE PROFUNDIDAD
La avería se localizó en el Pipeline End Manifold, un componente crítico del sistema submarino ubicado a más de 20 metros de profundidad. Este dispositivo conecta los manguerotes flotantes de la boya con el oleoducto de 3.600 metros que transporta el crudo hacia tierra firme.
El 24 de agosto se logró identificar con precisión la rotura y se iniciaron reparaciones preliminares con recursos locales. Sin embargo, las pruebas de presión posteriores evidenciaron que la fuga persistía, lo que obligó a interrumpir los trabajos y a gestionar la contratación de expertos internacionales especializados en ingeniería y soldadura submarina.
EXPERTOS CHILENOS Y UNA OPERACIÓN INÉDITA
La reparación fue encomendada a la firma Diving Austral Chile SPA, por un monto total de US$ 1.439.089, según consta en la resolución pública de ANCAP. El valor surge de una estimación inicial de US$ 1.199.089, a la que se suman US$ 240.000 correspondientes a trabajos unitarios adicionales necesarios para intervenir el PLEM.
Según expresaron desde la Comisión Asesora de Adjudicaciones de ANCAP a medios nacionales, las diferencias de costos respecto a lo previsto inicialmente se deben a que el presupuesto fue planteado como un “orden de magnitud” y no con exactitud, dada la singularidad del proyecto. Se trata de una maniobra que nunca antes había sido realizada por la empresa, con plazos de ejecución muy exigentes, necesidad de recursos extranjeros y una fuerte dependencia de las condiciones climáticas, factores que inciden directamente en los costos para los oferentes.
El equipo integrado por ingenieros, buzos y técnicos especializados, realizará primero una evaluación in situ del daño y procederán a la reparación, con el objetivo de rehabilitar el sistema y permitir la reanudación del flujo de crudo hacia la refinería de La Teja.
IMPACTO OPERATIVO Y COSTOS DE LA PARALIZACIÓN
Cabe recordar que el 15 de agosto de 2025, la refinería de La Teja debió paralizarse por falta de crudo, dando inicio a pérdidas estimadas en USD 500.000 diarios. Para sostener el abastecimiento del mercado interno, la empresa activó un plan de contingencia basado en la importación de combustibles refinados. Desde ANCAP se aseguró que, pese al fuerte impacto económico, el suministro estuvo garantizado en volumen y calidad, y que los mayores costos no serían trasladados a los consumidores.
PLAN DE CONTINGENCIA AMBIENTAL: UNA LICITACIÓN PARALELA
En paralelo a la reparación del PLEM, ANCAP avanzó en el fortalecimiento de su capacidad de respuesta ante eventuales derrames. El 5 de enero de 2026 se abrió la Licitación Abreviada Nº 152028/2025 para contratar servicios especializados de prevención y respuesta a derrames de hidrocarburos (OSRO) en la boya petrolera y zonas aledañas del departamento de Maldonado.
Cuatro empresas, Dangerol, Golantex, Lifisol y Vivestar, presentaron ofertas para un contrato que podría adjudicarse a dos de ellas. En este marco, Pablo Díaz Gómez de Enterría, CEO de Vivestar, explicó a Surtidores que la empresa participó activamente en la elaboración de una propuesta de contingencia para ANCAP, la cual aún está siendo evaluada por la petrolera estatal.
“El objetivo de la licitación es contar con servicios especializados que permitan responder de forma inmediata ante un eventual derrame. Nosotros armamos un equipo técnico con embarcaciones habilitadas y personal con experiencia en gestión ambiental y en el sector de Oil & Gas”, señaló.
Díaz Gómez detalló además que Vivestar está finalizando la entrega de un plan desarrollado en consorcio con una empresa internacional, que incluye instancias de capacitación para personal técnico y de alta gerencia de ANCAP, así como para Prefectura y otras entidades involucradas. Como parte de este proceso, se realizaron simulacros en distintas localidades, entre ellas Paysandú, La Teja, Juan Lacaze y José Ignacio.
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